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jueves, 4 de octubre de 2012

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Cruel Condena - Alejandro Liaaben

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En torno al centelleo de las velas torturadas,

Irradiaba Venus bajo el abismo de su dorso
La cruel laxitud de los hombres afligidos,
Por la beldad carnal de su deidad.

Desplegado sobre el ardor de su tórax,
Marcaba con sus dientes sus costillas descolladas,
Perforando en cada beso aquel pellejo demacrado,
Absorbiendo la cicuta de su bósforo encopado.

Su mirada taciturna causaba en Venus ardor,
Mas caricias tan intensas que dimitían inhalar,
Goteaban entre sus piernas un aroma familiar,
Macileo entre instantes se disponía a preguntar,
Pero tardaba en darse cuenta, indagando si era real.

“¡Venus, placer eterno!, ¿Por qué siento que te bebo desde hace largo tiempo?
Decime si he pecado al olvidarte de mis ojos,
Pues cuando respiro de tu pecho creo haberte amado,
Y siento mi corazón latir junto al tuyo…

A pesar de que mi piel marchita por las batallas,
Tu piel florece cada noche que desnudas semblante a la luna,
Noto en tus ojos la mirada de los viejos,
Y en tu voz la serenidad de los siglos.

Creo fundirme a ti cuando ciego tu virtud,
Y desfallezco  cuando me besas,
Más hiero cada vez que miras mis ojos,
Como si supieses quien soy,  como si ocultaras mi vida.

Venus cambio su facial atrevido y se adentró entre las sedas,
Suscito sus prendas íntimas, tan blancas como su piel,
Encaro a Macileo interrogando con entereza,
¿Acaso me amas, mi infante peregrino? 

Macileo revolvió sus cabellos, beso sus mejillas y con ternura contestó,
¿Acaso esto no es amor? Contesta tu venus,
Pues veo tus senos acudir a mi boca con escarnamusa,
Y veo tus labios impregnar mi sangre con pasión.

Venus sonriendo con ironía,
Miro sus uñas y alzo sus cejas,
Casi que desgarrando su garganta con voz opaca contesto,
¿Quién ante el amor osa hablar de pasión Macileo?

Explícame tú si puedes comprenderlo,
Pues yo diosa del amor aun no lo siento,
Divergen utopías tan falsas como sus lenguas,
Malditos todos los que tratan de unir el día con la noche.

Malditos que turban la lujuria con el pudor,
No conocerán jamás lo que es el amor,
 ¡Larga de aquí si quieres Macileo!,
En vista que mi deseo no satisface tu pasión.

Macileo vistió recordando el su sentir hacia venus,
Apunto de partir miro sus ojos con nostalgia,
Y esta vez viéndose perdido hablo sin miedos hacia venus,
 ¿Por qué siento que te amo desde hace largo tiempo?

1 parte
-Alejandro Liaaben

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